5.4.09

ANCIANOS ENTRE EL ABANDONO Y LA ENFERMEDAD

Por Yosseline Gálvez

El sol estaba resplandeciente, con el único sonido de los pajarillos cantando, ahí se encontraba sentado en su silla de ruedas bajo la sombra de un frondoso árbol que le proporcionaba frescura; pensativo, con su mirada dirigida hacia las afueras del lugar que se convirtió su hogar.

Serio y con su mirada esquiva, expresó que se siente bien, unos días mal, porque nunca faltan los malestares en el cuerpo. Asegura que le gusta mucho recibir visitas, que es el placer de vivir en esta residencia. “Uno aunque quisiera hablar algo, pues no puede, cuando viene gente, me gusta aprovechar a platicar un rato, ese momento se hace corto.”


“Uno desde que viene el mundo tiene tiempo de estar bien cuando está con sus padres, pero cuando queda solo, tiene tiempos regulares y tiempos malos”, expresó.

Mi padre pereció cuando yo tenía apenas 12 años. Seguidamente mis cinco hermanos, luego mi madre, que murió cuando yo tenía 18 años, entonces quede totalmente solo.

Mis planes eran venirme para San Pedro Sula, pero me quedé en mi lugar natal, Santa Cruz de Yojoa, porque una familia que me tenía mucho aprecio, me dijo que me iban a enseñar a trabajar. En efecto, me enseñaron otra clase de trabajo, a pintar y aserrar madera para hacer casas, también guitarras, bandolinas, marimbas y muebles, obtuve mucho conocimiento. Ese recuerdo me queda a mí, que no sólo con machete aprendí a trabajar, le doy gracias a esa gente que me dio la mano.

Nunca tuve una esposa, pero llegué a querer mucho a una mujer. La relación duró cinco años, nos apartamos por carácter de los dos, pero a mí me gustaba estar con ella.

Una vez, me llevaron de emergencia al hospital. Eso fue triste, me dio un derrame, estuve dos meses en cama y  no reconocía a la gente. Cuando me recuperé, empecé a trabajar pero me caí en un piso de cemento y así fue que quedé en esta silla de ruedas.

Siempre he tenido un pensamiento, “Hasta para hablar una cosa, hay que pensar bien como se va hablar lo que se quiere expresar”

Yo le aconsejo a los jóvenes que lo primero que hay que hacer, es pensar en trabajar y qué van hacer cuando se casen, y luego no arrepentirse de haber hecho las cosas mal. Igualmente deben asegurarse de la sinceridad de su pareja que sólo en el rostro y en la mirada podrán saberlo.

Es la historia que nos relató Cristino Bardales de 93 años, que a pesar de su larga vida, se muestra muy lúcido y sano.

Los asilos, refugio de muchos desamparados.

En las pasadas sociedades, los abuelos ocupaban un lugar destacado, ellos eran la fuente del conocimiento, la voz de la  experiencia.

Una máxima dice que "se aprende más de diez abuelos que de diez expertos en temas familiares." Son pocas las familias, que se dedican meramente al cuidado de las personas mayores, que les ofrecen su tiempo para escucharlos, animarlos o platicar con ellos.

En la actualidad poco a poco los abuelos sienten como la sociedad trata de evitarlos, viviendo como si no existieran. A veces las entidades solidarias se preocupan más por otras personas necesitadas, pero no le dan la importancia o el realce que los hogares de ancianos deberían tener.

Existen centros que se dedican al cuidado de las personas mayores que no tienen familia que los cuiden, pese a que tienen escasos recursos para mantenerlos, estas residencias son abordadas por instituciones, escuelas y universidades que visitan a los abuelos para darles un momento de alegría y convivencia.

Lastimosamente en nuestra sociedad no hay un movimiento de solidarismo por parte de los jóvenes o personas que estén realmente interesadas en el bienestar de las personas mayores. La ayuda que éstos reciben proviene de centros educativos para cumplir un requisito, ya sea para graduarse o como trabajo social.

¿Qué es un asilo de ancianos?

Es un lugar donde aloja personas de la tercera edad, con el fin de proporcionar un hogar donde les den cuidados especiales. Su personal debe ser de la más alta calidad humana para tratar a los ancianos. En San Pedro Sula, conocemos dos asilos:

Casa Hogar “Perpetuo Socorro”

Bo. Medina, 13 y 14 calle, 8 avenida. 

Telefax: 552-4992

Ana María Ríos

Directora. 

Necesidades:

Residencia de ancianos Margarita Nasseau.

Col. Sandoval, contiguo a la iglesia católica de la Resurrección.

Tel: 552-4992

Lilian Romero

Directora.

Necesidades:

·         Ambulancia

·         Ropa de cama

·         Toallas

·         Equipo de limpieza

·         Oasis

·         Ollas industriales

·         Lavador de platos

·         Biombos

·         Equipo de oxigeno

·         Estantes

·         Carretas para repartir medicina y comida

·         Granos básicos

·         Productos lácteos

·         Carnes

·         Medicinas

·         Sillas de rueda

·         Ropa de cama

·         Productos de uso personal

·         Productos de limpieza

·         Utensilios de cocina

·         Equipo de uso medico

Casa Hogar “PERPETUO SOCORRO”

Esta institución funciona a través del apoyo que brinda la Municipalidad de San Pedro Sula. La alimentación y vestuario es sostenido únicamente por donaciones de Instituciones privadas, religiosas y educativas. Cuenta con 118 abuelos, de los cuales treinta y nueve son mujeres y setenta y nueve hombres. La demanda de personas a ingresar a este centro es esporádica.

Requisitos para ingresar: 

·          



No tener parientes, en caso que si los tenga, hacer un compromiso con el pariente para que realice un aporte mensual, ya sea monetario o víveres.

·           Realizar exámenes generales.

·          Entrevista por parte de la directora de la casa hogar.

·          Evaluación con el médico.

·          Ingreso del abuelo.

Residencia de ancianos Margarita Nasseau. 

Actualmente alberga once ancianos, de los cuales, cinco son varones y seis son mujeres.

La lista en espera para ingresar más abuelos está alrededor de treinta ancianos por parte del hospital y de la zona del Merendón que son los más vulnerables a las enfermedades por falta monetaria y medicamentos. 

Requisitos para ingresar:

·         La persona debe ser mayor de 75 años.

·         No tener familia o que sea de escasos recursos económicos.

·         Se realiza una investigación.

·         Se realiza exámenes de tuberculosis, heces, azúcar y orina.

·         Se ingresa al abuelo.

 Actividades

Se hacen pequeñas caminatas de diez minutos. Se les enseña a elaborar collares y pulseras, también la costura que solo la practican una o dos abuelas. Además se imparte la terapia para los que se encuentran en silla de ruedas.

Celebraciones

Por lo general llegan grupos que las realizan, tales como los grupos de la iglesia Católica, Universidades como la católica, la UCRISH, y Jesús de Nazareth, asimismo escuelas privadas. La aportación de éstas incluye meriendas, una presentación con el fin de hacer reír, bailar y alegrar a los ancianos.

Por parte de las universidades, los alumnos próximos a graduarse se proyectan en arreglar o mejorar las condiciones físicas del establecimiento.

Problemas que enfrentan

Uno de los mayores problemas que afrontan los asilos de ancianos, es la crisis económica y el aumento del salario mínimo.

CIFRAS

Aproximadamente Lps. 250.00 cuesta alimentar a un abuelo, que incluye dos meriendas y tres raciones del día.

ü Alrededor de $200 al mes cuesta en total mantener a un abuelo, que incluye el pago de luz, agua, teléfono, alimentación y el sueldo de los empleados

A pesar de las penurias económicas, queda la satisfacción de darles a los ancianos lo que han necesitado. Por ejemplo, los gustos que jamás ellos han tenido como "cortarles las uñas de sus pies", "tomar leche” "abrazarles", "que alguien les abrace". Según el testimonio de Lilian Mejía, Coordinadora, esta es una de las mayores alegrías.

Por su parte, Estela García, enfermera, comenta que siente complacencia y felicidad al compartir con los ancianos, cuidarlos y escucharlos. También expresó que las familias deberían de respetarlos y no abandonarlos.

OPINIÓN

Invito a toda persona de buen corazón a que apoyen los asilos, ellos necesitan de nuestra solidaridad y ayuda; tal vez las circunstancias del pasado hacen que estas personas recurran a tales sitios, muchas de ellos con familia, pero no les quieren brindar ese apoyo, protección y  respaldo en situaciones de desolación.”

Enrique Martínez

Humanitario

“Los asilos son unos hogares que han estado siendo descuidados por las personas, tomando en cuenta a todos, desde el gobierno, la comunidad y nosotros mismos”

Lilian Castro

Estudiante Universitaria

“Creo que el no tener abuelos es feo porque escuchas a los demás, que mi abuelo aquí, allá y quedas pensando: Yo nunca tuve un abuelo. Eso me hace falta”

Kanny Ham

Locutora de radio


Fomentando Simpatía.

El impulsar los valores y dar conocimiento de una manera humana es uno de los objetivos de la Escuela Arco Iris Children. 

Su coordinadora la Licenciada en enfermería, Zayda de Caraccioli que lleva 15 años llevando a cabo esta costumbre, nos expresó que el motivo de de hacer esta actividad es que los niños puedan tener esa simpatía por ser el humano y especialmente que puedan tener esa parte emotiva y puedan cuidar de mejor forma a los seres queridos que tiene en su hogar.

Hay diferentes etapas, ahí se dan cuenta las necesidades que un señor grande tiene, como la compañía, de contar esas historias o darse cuenta cuánta información valiosa tienen y no la comparten.

Los colegios son usualmente los que colaboran, porque tienen un proyecto que realizar, de repente el maestro que los dirige lo hace por un compromiso pero al momento de compartir, surge el sentimiento de simpatía y ya lo que tenía preparado, lo hace de corazón.

Respeto, Atención y Cariño.

Los abuelos deben ser tratados con respeto, hacia a su ritmo de vida, con mucha atención, que conlleva a la disposición de tiempo que ellos valoran y con mayor proporción, demostrarles cariño puro, que se revela en nuestra mirada, nuestros gestos y en la calidez de nuestra voz. 

El psicólogo Donald Velásquez nos expresó que primeramente a los abuelos o ancianos no se les debe tratar con lástima, puesto que afecta su autoestima. Agregó que se debe ayudárseles con ejercicios mentales para tener en actividad constante sus procesos cognoscitivos.

También nos comentó que algunos abuelos se muestran apáticos ante la amabilidad de las personas a su alrededor, pero debemos entenderlos, con ellos hay que saber llegar, muy cautelosos y no repentinos.

Llegar a la vejez, no es sinónimo de enfermedad o de tristeza, la sociedad se ha encargado que ir degradando la idea que los ancianos son muy importantes. Sin embargo no debemos dejarlos olvidados y descuidados.

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